La Scaloneta ya está en los cuartos de final del Mundial 2026, pero su clasificación dejó un espeso manto de dudas en Atlanta. Tras ir perdiendo 2-0 ante una combativa selección de Egipto, el conjunto argentino terminó llevando la victoria por 3-2 en el minuto 93. Sin embargo, más allá de la épica remontada, el compromiso quedó marcado por una serie de decisiones arbitrales sumamente inconsistentes que terminaron inclinando la cancha a favor de los campeones del mundo, desatando la indignación de los aficionados neutrales.
El escándalo comenzó a cocinarse temprano en la primera mitad. Cuando Egipto ganaba justamente 1-0, el juez central pitó un insólito penal a favor de Argentina por una supuesta falta sobre Nicolás Tagliafico que en la repetición dejó más dudas que certezas, pareciendo inexistente. Aunque la justicia divina asomó momentáneamente cuando el arquero Shobeir le atajó el cobro a Lionel Messi, el tono del arbitraje ya estaba impuesto. La polémica mayor llegó en el complemento: en pleno asedio africano, un gol legítimo de Egipto que pudo haber liquidado el encuentro fue anulado de forma sospechosa en medio de reclamos por faltas previas invisibles, cortándole las alas a los “Faraones”.
Con el camino allanado por la inconsistencia del silbato y un juego cortado por faltas que siempre favorecieron el ritmo sudamericano, Argentina aprovechó el envión para remontar con goles de Cristian Romero, Lionel Messi y, finalmente, Enzo Fernández en el tiempo de adición. La Albiceleste celebra su pase a la siguiente ronda en Kansas City contra Colombia o Suiza, pero el mundo del fútbol se queda con un sabor amargo y la sensación de que a Egipto le metieron la mano en el bolsillo para mantener vivo al gigante.




