El folclor colombiano está de luto. Nicolás Esteban Maestre Martínez, el legendario “Colacho”, falleció a los 81 años en su natal Valledupar, dejando tras de sí un legado imborrable en la Universidad Industrial de Santander (UIS) y en el corazón de Bucaramanga. Durante más de cuatro décadas, Maestre no solo dirigió grupos de danza emblemáticos como Macondo, sino que se convirtió en el mentor de generaciones de estudiantes que aprendieron, bajo su guía, que la identidad cultural se construye con disciplina y pasión.
Nacido en el corregimiento de Patillal, Maestre llegó a la capital santandereana en los años 70 para transformarla. Su labor fue mucho más allá de la instrucción técnica; fue un investigador incansable que recorrió municipios como Vélez para desentrañar los secretos del torbellino y otras expresiones tradicionales. Su rigor académico y artístico le valió un título Honoris Causa en Licenciatura en Música por la UIS, reconociendo una vida dedicada a la docencia y a la preservación de las raíces santandereanas y caribeñas.

Pero “Colacho” no solo se expresaba a través del movimiento. Su talento como compositor marcó la historia del vallenato, dejando huellas imborrables en la música nacional. Fue el autor de piezas icónicas como El hachero (canción inédita ganadora en 1974), Las cosas mías, grabada por el “Jilguero de América” Jorge Oñate, y El Rey del Valle, interpretada por Silvio Brito. Su capacidad para unir el sentimiento del acordeón con la elegancia de la danza lo consolidó como un artista integral.
Incluso tras su jubilación, su espíritu permaneció vinculado a los escenarios y a los procesos culturales de la región. Hoy, centenares de egresados de la UIS y gestores culturales lo recuerdan como el maestro que les enseñó a amar lo propio. Su fallecimiento marca el fin de una era para la formación artística en Santander, pero su nombre seguirá vivo cada vez que un grupo de danza suba al escenario del Auditorio Luis A. Calvo.




