El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebrará este lunes 5 de enero una reunión de emergencia para abordar la ofensiva militar de Estados Unidos sobre Venezuela, acción que el gobierno venezolano calificó como una violación grave de su soberanía y que terminó con la retención del presidente Nicolás Maduro y su esposa. La sesión fue convocada a solicitud de Venezuela y está prevista para las 10:00 a. m. (hora local, UTC-5).
La crisis llegará así al máximo órgano de decisión del sistema multilateral, en un contexto de creciente tensión regional y cuestionamientos por el uso unilateral de la fuerza. La reunión será clave para discutir las implicaciones jurídicas y políticas de la operación militar, así como sus efectos sobre la estabilidad en América Latina.
La solicitud de la sesión fue tramitada por Colombia, que acaba de asumir su cargo como miembro no permanente del Consejo de Seguridad para el periodo 2026-2027. Este movimiento marca la primera actuación formal del país en el organismo, en medio de una coyuntura internacional que pone a prueba su rol diplomático y su apuesta por el multilateralismo.
Desde la Secretaría General de la ONU, el tono también se elevó. A través de su portavoz, el secretario general António Guterres expresó preocupación por el precedente que deja la acción militar y recordó la obligación de los Estados de respetar la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe el uso o la amenaza de la fuerza contra la integridad territorial y la independencia política de otros países.
El embajador de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, calificó la operación estadounidense como una “guerra colonial” y sostuvo que se trata de una violación directa del derecho internacional. En paralelo, fuentes diplomáticas señalaron que Colombia contó con el respaldo de países como Rusia y China para impulsar la convocatoria del Consejo, que ya había tratado el aumento de tensiones entre Washington y Caracas en sesiones anteriores.
La reunión coincide con una ola de reacciones internacionales. Gobiernos como el de México y voces de la Unión Europea reiteraron que cualquier salida debe ceñirse al derecho internacional y privilegiar la vía diplomática. La sesión del lunes será el primer gran termómetro multilateral para medir si el Consejo de Seguridad logra exigir una desescalada y encauzar la crisis por canales políticos.




