Rusia, China y varios países árabes manifestaron su rechazo al plan aprobado por la ONU para la Franja de Gaza, que propone la creación de una Fuerza Internacional de Seguridad (ISF) y una Junta de Paz que asumirían el control del territorio hasta 2027. Las delegaciones consideran que la iniciativa no garantiza la soberanía palestina ni establece un mecanismo claro de transición hacia autoridades propias.
El embajador ruso, Vasili Nebenzia, criticó que el plan entregue el control total de Gaza a entidades internacionales sin detallar su composición, funciones ni el proceso para devolver la administración a la Autoridad Palestina. El diplomático advirtió que la iniciativa “evoca prácticas coloniales” y denunció que ningún país dispuesto a integrar la ISF aceptó la desmilitarización “por todos los medios disponibles”.
China también expresó su rechazo. Su embajador, Fu Cong, calificó la resolución como vaga en aspectos críticos y señaló que otorga poder a organismos sin definir sus límites, dejando en segundo plano la soberanía palestina. A estas críticas se sumaron Emiratos Árabes Unidos y Argelia, que advirtieron que la medida podría suplantar el control palestino y abrir paso a una nueva forma de ocupación.
Mientras continúan las discusiones en el Consejo de Seguridad, la UNRWA denunció que las restricciones impuestas por Israel al ingreso de ayuda humanitaria constituyen una violación del derecho internacional. La agencia alertó que miles de toneladas de alimentos, medicinas y combustible siguen bloqueadas en los pasos fronterizos, agravando la crisis humanitaria en medio del invierno y el colapso de los servicios básicos en Gaza.




