Al menos 40 personas habrían muerto como consecuencia de los ataques militares ejecutados por Estados Unidos en territorio venezolano, según estimaciones difundidas por medios internacionales con base en fuentes locales. La ofensiva se registró en la madrugada de este sábado 3 de enero e incluyó explosiones, sobrevuelo de aeronaves y acciones simultáneas en Caracas y en varios estados del país.
El Ministerio de Defensa de Venezuela confirmó que se produjeron impactos en infraestructura estratégica y en zonas civiles, aunque aclaró que el número oficial de víctimas aún está en proceso de verificación. La operación culminó con la retención del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, quienes, de acuerdo con confirmaciones desde Washington, fueron trasladados posteriormente a Estados Unidos en calidad de rehenes.
Durante las primeras horas del día, habitantes de la capital reportaron detonaciones, apagones parciales y una intensa actividad aérea. La falta de un parte consolidado por parte de las autoridades venezolanas ha incrementado la incertidumbre sobre el alcance real de los daños humanos y materiales, mientras continúan las labores de verificación en las zonas afectadas.
De acuerdo con reportes periodísticos y agencias internacionales, las acciones militares se concentraron en Caracas y en estados cercanos como La Guaira, Miranda y Aragua. La agencia Associated Press informó que hacia las 2:00 a. m. (hora local) se escucharon al menos siete explosiones en la capital, acompañadas de vuelos a baja altura.
La ofensiva generó una rápida reacción internacional. El relator especial de la ONU sobre derechos humanos y contraterrorismo, Ben Saul, calificó el operativo como una “agresión ilegal” y denunció la “abducción ilegal” del jefe de Estado venezolano, al advertir posibles violaciones al derecho internacional.
Por su parte, Human Rights Watch alertó sobre indicios de uso letal de la fuerza sin debido proceso y recordó antecedentes recientes de ataques en el Caribe y el Pacífico oriental que, según la organización, dejaron más de un centenar de muertos. En la región, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, activó una alerta fronteriza, mientras la comunidad internacional sigue de cerca la evolución diplomática y la confirmación oficial del saldo de víctimas.




