Estados Unidos presentó esta semana su visión de una llamada “nueva Gaza”, un plan que promete reconstruir el territorio palestino devastado por la guerra y convertirlo, en un plazo de tres años, en un complejo urbano moderno frente al mar. La propuesta fue expuesta por el presidente Donald Trump durante el Foro Económico Mundial de Davos, en medio de fuertes cuestionamientos por su impacto humanitario y político.
Durante su intervención, Trump describió Gaza como una “ubicación privilegiada” con potencial inmobiliario y aseguró que su iniciativa traerá prosperidad. “Vamos a tener mucho éxito en Gaza. Va a ser algo grandioso”, afirmó al presentar lo que denominó un “Consejo de Paz”, haciendo énfasis en su experiencia como empresario del sector inmobiliario.
El plan fue detallado por su yerno Jared Kushner, uno de los enviados especiales de la Casa Blanca para el alto el fuego en Gaza, quien proyectó la construcción de decenas de torres residenciales, zonas comerciales y paseos urbanos. Según Kushner, el proyecto requeriría inversiones cercanas a los 25.000 millones de dólares para reconstruir infraestructura y servicios públicos destruidos desde el inicio del conflicto en octubre de 2023.
De acuerdo con las proyecciones presentadas, en una década Gaza alcanzaría un producto interno bruto de 10.000 millones de dólares y los hogares tendrían ingresos promedio anuales de 13.000 dólares, gracias a un escenario de “empleo pleno”. Kushner afirmó que la franja podría convertirse en un destino próspero y autosostenible para millones de personas.
Sin embargo, organismos internacionales y analistas han advertido que el plan ignora la dimensión humanitaria del conflicto. Naciones Unidas ha señalado que amplias zonas de Gaza permanecen inhabitables, con hospitales, colegios y barrios enteros destruidos, mientras cientos de miles de personas sobreviven en refugios improvisados en condiciones calificadas como “inhumanas”.
Además, organizaciones de derechos humanos alertan sobre el riesgo de despojo territorial y desplazamiento forzado de la población palestina si la reconstrucción no se realiza con la participación directa de las autoridades locales. Desde el inicio del alto el fuego, vigente desde octubre de 2025, al menos 477 civiles han muerto en nuevos ataques, lo que refuerza las advertencias de la ONU de que la crisis en Gaza “está lejos de haber terminado”.




