El municipio de Cantagallo celebró el pasado sábado 13 de diciembre sus 31 años de vida municipal, en un acto conmemorativo que reunió a la colonia cantagallera residente en Barrancabermeja. La jornada se desarrolló en el barrio Ciudadela Pipatón, donde decenas de familias se dieron cita para rendir homenaje a la historia, identidad y lucha social que dio origen al municipio.
El evento inició a las 10:00 de la mañana con una eucaristía presidida por el padre Enrique Gil Maldonado, quien destacó el valor de la memoria colectiva y el compromiso comunitario como pilares del desarrollo territorial. El acto religioso marcó el inicio de una programación cargada de simbolismo y reconocimiento.


Posteriormente, se llevó a cabo la entrega de reconocimientos a personas que jugaron un papel fundamental en la gesta municipal de Cantagallo. Entre los homenajeados se destacaron el historiador Martín Pedrizo Laguna; la docente Analides Robles Camargo, quien fue la primera secretaria de Educación del municipio; y la memoria de José María Cuéllar Díaz, Alberto Pumarejo Reales y Antonio Vergara, reconocidos por su liderazgo y aporte a la causa municipalista.
Estos reconocimientos resaltaron el esfuerzo colectivo de líderes sociales, educadores y ciudadanos que impulsaron el proceso de autonomía territorial, en un contexto marcado por la defensa de los recursos y la identidad local.
La agenda cultural continuó con presentaciones musicales y artísticas que animaron la jornada. El conjunto Vallenatos de Oro, el grupo de danzas del Instituto Técnico Superior Industrial y Loncho y su banda ofrecieron espectáculos que fortalecieron el ambiente festivo y de integración comunitaria.



Como parte del cierre del evento, los asistentes compartieron un tradicional sancocho y una torta conmemorativa, en un espacio de encuentro que reafirmó los lazos entre los cantagalleros y su sentido de pertenencia, aun estando fuera de su territorio de origen.
La lucha por la municipalidad de Cantagallo fue un proceso largo y complejo, caracterizado por una fuerte movilización social en defensa de la autonomía administrativa y el manejo de los recursos, especialmente los de origen petrolero. Este proceso incluyó tensiones históricas con el municipio de San Pablo, Bolívar.
Finalmente, en 1994, la Asamblea Departamental de Bolívar emitió la ordenanza que elevó a Cantagallo a la categoría de municipio, decisión que posteriormente fue ratificada mediante un referéndum popular. Hoy, 31 años después, Cantagallo continúa fortaleciendo su identidad y su proyecto de desarrollo, con una comunidad que mantiene viva su historia y legado.





