Un terremoto de magnitud 6,3 sacudió la madrugada del lunes el norte de Afganistán, dejando al menos 20 personas fallecidas y más de 500 heridas, según informaron las autoridades locales. El epicentro se ubicó en Kholm, provincia de Samangan, a una profundidad de 28 kilómetros, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El movimiento telúrico se sintió con fuerza en varias provincias del país y causó pánico entre los habitantes.
El portavoz del Ministerio de Salud, Sharafat Zaman, confirmó que al menos 25 heridos se encuentran en estado crítico y que los hospitales de Samangan y Balkh están en máxima alerta. Además, el sismo provocó graves daños materiales: centenares de viviendas quedaron destruidas y la histórica mezquita azul de Mazar-i-Sharif sufrió afectaciones en su estructura, incluyendo el desprendimiento parcial de uno de sus minaretes.
El gobierno talibán informó que enviará ayuda humanitaria a las zonas más afectadas y que trabaja en la restauración del suministro eléctrico, interrumpido por daños en las líneas provenientes de Uzbekistán. El Ministerio de Defensa confirmó que ya fue despejada la carretera entre Mazar-i-Sharif y Kholm, bloqueada por deslizamientos de tierra. Las réplicas del sismo se sintieron incluso en Kabul, lo que incrementó el temor entre la población.
Este desastre ocurre apenas dos meses después de otro terremoto que dejó más de 2.200 muertos en el este del país. Organismos internacionales, como la ONU y Save the Children, advirtieron que miles de familias siguen viviendo en condiciones precarias y que la nueva emergencia agrava la crisis humanitaria que afronta Afganistán, un país altamente vulnerable a los sismos debido a su ubicación en la cordillera del Hindu Kush.




