
El Consejo de Seguridad de la ONU decidió reimponer sanciones económicas a Irán por incumplir el acuerdo nuclear de 2015. La iniciativa fue promovida por Francia, Reino Unido y Alemania, que argumentaron que Teherán sobrepasó los límites de uranio establecidos y puso en riesgo la finalidad del pacto: impedir el desarrollo de armas nucleares.
Irán rechazó la medida y la calificó de “ilegal” y “provocadora”. Su embajador ante la ONU, Amir Saeid Iravani, aseguró que el país no reconoce obligación de acatar las sanciones y denunció que se trata de una política de coerción. El régimen advirtió que se reserva el derecho a responder de manera proporcional, aunque sin detallar cómo lo hará.
Desde Israel, el gobierno celebró la decisión y volvió a advertir sobre la peligrosidad del programa nuclear iraní. El canciller Gideon Saar afirmó que un Irán con armas nucleares sería una amenaza directa para la seguridad mundial e instó a la comunidad internacional a actuar con firmeza para frenar el avance nuclear de Teherán.
La votación mostró divisiones profundas: Rusia, China, Pakistán y Argelia apoyaron a Irán, mientras nueve países se pronunciaron en contra y dos se abstuvieron. Aun así, la cláusula de “snapback” del acuerdo de 2015 permite restaurar automáticamente las sanciones. Ahora, todas las miradas se centran en la Asamblea General de la ONU de la próxima semana, donde se esperan nuevas gestiones diplomáticas.




