La tensión internacional volvió a escalar en las últimas horas luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitiera una fuerte advertencia contra Irán, en medio del conflicto que mantiene en vilo a Medio Oriente.
El mandatario lanzó un ultimátum directo: si Irán no reabre el estratégico estrecho de Ormuz en las próximas horas, Estados Unidos podría atacar y destruir infraestructura clave del país, incluyendo centrales eléctricas y puentes.
Las declaraciones, consideradas una de las amenazas más contundentes del actual conflicto, llegan en un momento crítico, cuando las negociaciones no han logrado avances y la tensión militar sigue en aumento. Trump incluso aseguró que su país tiene la capacidad de “acabar con un país entero en una noche”, elevando la preocupación a nivel global.
El foco del conflicto está en el estrecho de Ormuz, un punto clave por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. Su cierre o limitación ha generado impactos directos en la economía global, especialmente en el precio de los combustibles.
Desde Teherán, las autoridades han rechazado el ultimátum y calificaron las amenazas como exageradas e inaceptables. Además, advirtieron que cualquier ataque contra su infraestructura será respondido, lo que podría desencadenar una escalada aún mayor en la región.
El conflicto, que ya deja miles de víctimas y un panorama humanitario complejo, también ha encendido las alarmas en la comunidad internacional. Expertos han advertido que atacar infraestructura civil como puentes o plantas eléctricas podría constituir una violación del derecho internacional humanitario.
Mientras tanto, el mundo sigue atento a lo que ocurra en las próximas horas. La reapertura del estrecho de Ormuz se ha convertido en un punto clave para evitar una escalada mayor, en un conflicto que ya está impactando no solo a la región, sino a la economía global.




